Por: Nancy Gramigna
En el marco del Día Internacional de la Tartamudez, la fonoaudióloga Agustina Odescalchi visitó el programa de Aldana y Mariano para hablar sobre una temática que aún necesita más visibilidad y empatía.
“Nos encanta tanto que nos tomamos el mes entero para hablar de tartamudez”, contó con entusiasmo. “Ayer recibí muchos mensajes de familias y chicos que subían historias o videos. Cuando se destraba ese miedo a que sepan que uno se traba, es genial”, relató emocionada.
Odescalchi destacó que los más jóvenes están marcando un cambio de mirada: “Ellos aceptan naturalmente las diferencias. Los adultos somos los que más prejuicios tenemos y trasladamos nuestras inseguridades. Por eso es tan importante que las familias y los docentes estén informados y acompañen”.
Consultada sobre las causas, explicó que la tartamudez no tiene una única razón, sino que intervienen factores genéticos, cerebrales y del entorno. “No tiene que ver con traumas emocionales ni con nervios. Es una condición del habla, no una enfermedad”, aclaró.
Subrayó además la importancia del tratamiento temprano:
“Mientras dura la tartamudez, muchos chicos piensan que hacen algo mal, dejan de hablar o evitan situaciones. Lo esencial es que se sigan comunicando, que sus familias los acepten y comprendan que no pasa nada con esto que les está pasando”.
En cuanto a su nuevo libro Tartamudez, realizado junto a la especialista Denise Kleidermacher, explicó que busca ser una herramienta accesible para orientar a quienes acompañan estos procesos:
“Incluye teoría, testimonios y consejos prácticos. Hay mucha información confusa en internet, y queríamos ofrecer algo claro, humano y útil”.
El libro puede conseguirse a través de la editorial Neuro Aprendizaje Infantil, en Mercado Libre y también estará disponible en la Biblioteca Municipal de Maipú.
Finalmente, Odescalchi invitó a la charla abierta y la presentación de su libro a la comunidad, que se realizará el martes 28 a las 18:30 en el Concejo Deliberante.
“Puede ir cualquier persona. El que quiera habla, el que no, escucha. Lo importante es animarse a conocer más sobre cómo acompañar sin juzgar”, concluyó.