Por: Nancy Gramigna
Desde Madrid, pero con el corazón siempre en Maipú, Mateo Monte habló en La Mañana de la 30 con Aldana y Mariano sobre su presente en España y el crecimiento de su mercado de pastas frescas, un proyecto que —según cuenta— nació de la mezcla perfecta entre herencia familiar, tradición italiana y las ganas de emprender.
La charla formó parte de una programación especial motivada por la Semana Mundial de la Cocina Italiana en el Mundo, cuya décima edición se celebra del 16 al 24 de noviembre, impulsada localmente por la Sociedad Italiana. En este contexto, Mateo fue elegido para representar a los jóvenes maipuenses que mantienen viva la identidad culinaria italiana más allá de las fronteras.
Mateo y su pareja, Nati, trabajan en uno de los pocos mercados tradicionales que todavía quedan en Madrid, esos que resisten al avance de los locales de comida rápida y los restaurantes de platos ya preparados. Allí, entre máquinas para estirar y amasar que trajeron directamente de Italia, levantaron un espacio donde elaboran pastas frescas de manera casi artesanal.
“Tenemos lo básico: la máquina para estirar, una para amasar y después… todo a mano”, contó entre risas. La proximidad con Italia facilita conseguir insumos y herramientas, y de a poco van sumando “chiches” nuevos para ampliar la producción.
Aunque han viajado a Italia, tienen pendiente un viaje más profundo, dedicado a absorber la cultura de la pasta, conocer proveedores y seguir aprendiendo. “Ojalá el año que viene podamos ir para empaparnos todavía más de todo eso”, adelantó.
La vida en Madrid: trabajo, rutina y tiempo libre
El mercado abre de martes a sábado, con horarios que les permiten disfrutar fines de semana y mantener un equilibrio saludable. “Muy tranquilo todo. A veces estamos los dos, otras uno solo, según el movimiento. Después jugamos al fútbol, al pádel o hacemos algún viajecito”, contó Mateo.
La ciudad, dice, tiene algo especial: es grande pero se siente cercana. “Madrid es más tipo Mar del Plata, más ciudad-pueblo. Caminando la recorrés toda”, describió.
En cuanto al clima, ya están entrando en el invierno europeo. “Hoy a la mañana hacía dos grados. El invierno acá te mata”, comentó entre risas. A pesar del frío, es la mejor temporada para el negocio: desde diciembre hasta mayo llegan turistas de todo el país atraídos por la Navidad, las luces, las compras y la gastronomía.
El fútbol, siempre presente
Como buen argentino, Mateo no pierde la pasión por Boca, aunque eso implique madrugar para ver los partidos. En Madrid, sin embargo, su corazón se divide un poco más: “Soy de Aleti (Atlético de Madrid). Pude ir a algunos partidos, por suerte, incluso de Champions”.
Vivir en España hoy
En lo económico, reconoce que España ofrece más estabilidad, aunque la situación no es ideal: “Las cosas aumentaron muchísimo desde que llegué hace tres años y medio. Se vive bien, podés ahorrar o viajar, pero la vivienda es un problema grande. Muchos barrios se están volviendo turísticos y los alquileres se disparan”. Aun así, se puede proyectar, algo que para muchos jóvenes argentinos hoy es difícil.
¿Pizza, empanadas o nuevas ideas?
Cuando le preguntaron sobre sumar pizza al proyecto, Mateo confesó que por ahora no está en los planes: “La pizza argentina me encanta, pero acá no hay ese sabor. Por ahora estamos más para meter empanadas, porque lo que venden acá es muy industrial”.
Con proyectos que crecen, ideas en camino y la posibilidad de volver para carnaval, Mateo Monte se convirtió en un ejemplo de cómo los sueños pueden cruzar fronteras sin perder nunca el sabor de casa.