Por: Nancy Gramigna
En el marco de la Semana de la Cocina Italiana en el Mundo, la nutricionista Florencia Guma visitó el programa para conversar sobre la dimensión cultural y saludable que encierra la gastronomía italiana.
La cocina italiana como cultura, identidad y salud
La charla comenzó con una reflexión sobre los orígenes familiares y cómo, muchas veces, mantenemos costumbres cuyo significado desconocemos hasta que indagamos en nuestras raíces.
Guma remarcó que la cocina italiana no son solo recetas, sino una expresión de historia, identidad y tradición que se transmite de generación en generación. “Italia es un país con muchas regiones, cada una con ingredientes y costumbres propias. No es solo pizza y empanadas; es muchísimo más amplio”, explicó.
También destacó que, en la actualidad, gran parte de la alimentación cotidiana se ve reemplazada por productos envasados, los “famosos paquetes”, lo que empareja los hábitos alimentarios del mundo, independientemente del país. Por eso subrayó la importancia de estos espacios de difusión que ayudan a recuperar nuestras raíces culinarias.
La comensalidad: comer como acto social y de encuentro
Florencia habló de uno de los ejes menos mencionados pero más significativos de la cultura italiana: la comensalidad, es decir, compartir la mesa con otras personas, conversar, escuchar y prestarse atención.
“Cuando comemos mirando una pantalla, perdemos registro de hambre y saciedad. La comida es encuentro, celebración, conversación. Eso también es salud”, explicó.
La nutricionista recordó que la tradición de reunirse a comer tiene raíces en épocas de posguerra, donde la comida era escasa y, cuando había, se compartía entre todos. Ese hábito sigue vivo tanto en Italia como en Argentina.
Innovación sostenible: producir mejor para comer mejor
Guma se refirió además a la necesidad de recuperar formas de producción más sustentables, desde cultivos de trigo hasta métodos regenerativos para elaborar aceite de oliva. Destacó que consumir alimentos locales, como las frutillas de la región o producir una huerta en casa, no solo es más saludable sino que es una forma de cuidar el ambiente.
También invitó a mirar la tradición italiana desde un enfoque moderno: combinar la herencia culinaria con la sostenibilidad y el uso consciente de los recursos.
Diferencias entre la alimentación argentina e italiana
La profesional explicó que Italia se rige por el patrón Mediterráneo, el modelo alimentario más estudiado del mundo por sus beneficios para la salud. Allí predominan los vegetales, las legumbres todo el año, el aceite de oliva y los pescados.
En contraste, en Argentina el consumo de pescado es bajo y el desperdicio de frutas y verduras es alto: “Del alimento fresco que se produce, el 40% se tira”.
Guma advirtió además sobre el crecimiento global del consumo de ultraprocesados, que duplicó su presencia en los últimos años y está asociado no solo a enfermedades crónicas, sino también a efectos en la salud mental. Recomendó aprender a leer etiquetas, observar los sellos de advertencia y priorizar ingredientes simples.
La cocina italiana en casa: simple, accesible y llena de sabor
Florencia destacó que la gastronomía italiana puede adaptarse fácilmente a los hogares argentinos. “Con pocos ingredientes podés transformar una preparación”, dijo.
Entre las propuestas recomendadas mencionó:
Minestrón: sopa de verduras de estación con legumbres.
Pasta al pomodoro: tomate, ajo y albahaca.
Fritata: la tortilla italiana con sobras de verduras.
Risotto de estación: con hongos o espárragos.
Polenta con ragú: versión local utilizando carnes disponibles.
Señaló además que en los restaurantes de Maipú hay menús identificados con banderitas que forman parte de esta semana especial, con platos tradicionales como focaccia o tiramisú.
Cultivar para comer mejor
La conversación también incluyó la importancia de producir alimentos en casa o elegir productores locales. “Cuando uno cultiva su propia lechuga o rúcula, valora mucho más lo que come”, expresó Guma. Además, cultivar permite ahorrar y acceder a alimentos frescos de sabor incomparable.
Sobre el final, Florencia agradeció el espacio y el trabajo de la Sociedad Italiana de Maipú, que impulsa cada año el acercamiento a la cultura y gastronomía italiana.