Por: Nancy Gramigna
Este sábado se llevará a cabo un emotivo reencuentro al cumplirse 52 años del histórico equipo que, en 1973, se consagró campeón de los Juegos Evita representando al Instituto Presbítero Mauro Gole, dejando una huella imborrable en el deporte local.
La historia se remonta a comienzos de la década del 70, cuando el baby fútbol era furor en Maipú. Con apenas 13 años, dos equipos que se enfrentaban habitualmente en torneos disputados en el Club Independiente de Maipú protagonizaban finales y encuentros decisivos de manera reiterada. De aquella rivalidad nació un solo equipo que luego representaría al Instituto Presbítero Mauro Gole en los Juegos Evita de 1973.
El certamen se disputaba en cancha de once jugadores, con partidos de dos tiempos de 30 minutos. Tras superar las etapas local, zonal y regional, el equipo llegó a la final provincial disputada en la ciudad de Azul. Allí, el encuentro decisivo terminó igualado sin goles y el título se definió por penales, con triunfo por 5 a 4, consagrando al equipo como campeón provincial.
Tiempo después, el plantel representó a la provincia de Buenos Aires en la instancia nacional disputada en Embalse Río Tercero. En esa experiencia, además de competir a nivel nacional, los jugadores vivieron momentos inolvidables, como el cruce con equipos de distintas provincias y el recuerdo de haber compartido escenario con futuras figuras del fútbol argentino como Diego Armando Maradona.
Como parte de este nuevo aniversario, el encuentro será este sábado a las 11:00 horas. La jornada comenzará con la reunión del plantel y periodistas deportivos, donde se realizarán fotografías y un reconocimiento conmemorativo. Posteriormente, los participantes se trasladarán al cementerio local para realizar una ofrenda floral, y luego continuarán el reencuentro con un almuerzo en un restaurante, donde se compartirán anécdotas, recuerdos y charlas sobre aquella época y la actualidad del deporte.
El encuentro será abierto a quienes deseen acercarse a compartir historias y recuerdos, en una jornada que promete emociones, nostalgia y el merecido homenaje a una gesta que forma parte de la memoria deportiva de Maipú.
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