Por: Nancy Gramigna
La tensión entre el Gobierno nacional y el movimiento sindical alcanzó un nuevo punto crítico tras la confirmación de un paro nacional convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT), en rechazo al proyecto de reforma laboral que el oficialismo busca aprobar en la Cámara de Diputados.
La medida de fuerza fue anunciada en el marco del debate legislativo que intenta obtener dictamen favorable para avanzar con la iniciativa. Desde el sector sindical sostienen que el proyecto implica un retroceso en los derechos laborales y anticiparon que la protesta tendrá alcance nacional, con impacto en el transporte, la industria y los servicios.
El conflicto se profundizó además tras el cierre de la empresa Fate, lo que generó preocupación en el sector industrial y reforzó el rechazo gremial a las políticas impulsadas por el oficialismo. Dirigentes sindicales señalaron que el contexto actual refleja una situación crítica para los trabajadores y advirtieron sobre el riesgo de nuevos despidos.
Mientras tanto, el oficialismo busca avanzar con el tratamiento del proyecto en la Cámara de Diputados de la Nación Argentina, con el respaldo de bloques aliados que permitirían alcanzar el dictamen necesario para su posterior votación en el recinto.
Desde la CGT, en tanto, anticiparon que el paro será una señal de rechazo contundente y no descartaron nuevas medidas si el Congreso aprueba la reforma. También advirtieron que podrían recurrir a la Justicia para frenar su implementación.
El escenario abre una etapa de fuerte confrontación entre el Gobierno y el movimiento obrero, con el paro nacional como eje central de la protesta y un Congreso que se prepara para debatir una de las reformas más sensibles en materia laboral.
FUENTE: LA NACIÓN