Por: Nancy Gramigna
La reciente decisión del Gobierno nacional de desregular parcialmente el sistema de vacunación contra la fiebre aftosa generó una dura reacción entre entidades rurales de la provincia de Buenos Aires y otras regiones productivas del país.
La medida, implementada a través de una resolución del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), habilita a los productores ganaderos a elegir directamente a un veterinario privado acreditado para comprar y aplicar la vacuna durante las campañas sanitarias. Hasta ahora, esa tarea era coordinada principalmente por fundaciones y entes sanitarios regionales.
Desde la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) cuestionaron con dureza el cambio normativo, al considerar que se tomó “sin justificación técnica” y sin debate previo en los ámbitos institucionales donde suelen discutirse estas políticas sanitarias.
Las entidades rurales recordaron que el actual sistema de vacunación fue clave para controlar la enfermedad y evitar brotes en el país, especialmente después de las crisis sanitarias registradas a comienzos de los años 2000. Por eso advirtieron que modificar la estructura de la campaña podría poner en riesgo un esquema que permitió mantener a la Argentina como país libre de aftosa con vacunación.
Otro de los cuestionamientos apunta a la falta de claridad sobre quién garantizará el cumplimiento de las campañas sanitarias y el control de la vacunación en todos los establecimientos, especialmente en los de menor escala.
Desde el Gobierno, en cambio, sostienen que la desregulación permitirá introducir mayor competencia entre vacunadores, reducir costos y ofrecer más opciones a los productores. Sin embargo, en el sector rural consideran que el modelo propuesto ya fue aplicado en el pasado y terminó generando problemas sanitarios, por lo que reclaman revisar la medida y abrir una instancia de diálogo con las entidades agropecuarias.
FUENTE: CRITERIO ONLINE