Por: Nancy Gramigna
En una entrevista en La Mañana de la 30, Laura Antuña, referente del espacio Adultamente, brindó detalles sobre el trabajo que vienen desarrollando en torno a la estimulación cognitiva y presentó las propuestas para este 2026, haciendo especial hincapié en la prevención y la calidad de vida.
El espacio, que ya cursa su cuarto año, continúa consolidándose como una propuesta de acompañamiento no farmacológico, complementaria al abordaje médico. “La salud cerebral y la salud mental cambian continuamente, por eso es fundamental seguir capacitándose”, explicó Antuña, remarcando el trabajo articulado con neurólogos, quienes orientan cada tratamiento.
En ese sentido, destacó la importancia de detectar señales tempranas de deterioro cognitivo, como la repetición constante de ideas en cortos lapsos o la desorientación en tiempo y espacio. “Cuando estas situaciones se vuelven frecuentes, es clave consultar con un profesional”, señaló.
Durante la charla también abordó el crecimiento de las demencias, entre ellas el Alzheimer —la más frecuente—, junto a otras como la demencia vascular o la de cuerpos de Lewy. “El Alzheimer es un tipo de demencia, no algo distinto. Y si bien afecta la memoria, la parte emocional y vincular permanece”, explicó, subrayando la necesidad de acompañar desde el afecto.
Laura también hizo foco en el impacto familiar:, sostuvo, destacando la importancia de comprender tanto al paciente como a quienes lo acompañan en el proceso.
En cuanto a las propuestas, Adultamente inició sus talleres en marzo con una gran respuesta. A los grupos de adultos mayores, se sumó este año un nuevo espacio destinado a adultos desde los 50 años —aunque abierto a otras edades— con el objetivo de trabajar la prevención.
Los talleres, que se desarrollan una vez por semana, combinan actividades lúdicas, dinámicas y desafiantes que estimulan funciones como la memoria, la planificación y la toma de decisiones. “El juego es fundamental porque nos saca de la rutina y nos obliga a resolver situaciones de manera constante”, explicó.
Además del trabajo cognitivo, Antuña destacó el valor social de estos espacios, especialmente para adultos mayores que atraviesan situaciones de soledad. “Los talleres les permiten encontrarse con otros, socializar y sentirse mejor. Eso impacta directamente en lo emocional”, afirmó.
También señaló cómo factores como el clima, la falta de luz solar y el encierro pueden influir en el estado de ánimo y en la actividad cognitiva, especialmente en personas mayores.
En relación a los adultos, indicó que muchos se acercan tanto por prevención como por señales cotidianas de olvidos o distracciones. “Todo es prevención. Estamos en camino al envejecimiento y tenemos que trabajar para llegar de la mejor manera posible”, sostuvo.
Además, Laura destacó el rol del equipo interdisciplinario que acompaña el trabajo del espacio, en el que la psicopedagogía ocupa un lugar central. En ese sentido, remarcó la importancia de la labor de Pilar, profesional del área, quien aporta su mirada en todas las etapas de la vida, desde la infancia hasta la adultez mayor. Su trabajo se vincula especialmente con las evaluaciones neurocognitivas, fundamentales para conocer el estado del cerebro y orientar las intervenciones. “A veces no sabemos dónde estamos parados a nivel cognitivo, y estas evaluaciones permiten despejar dudas y actuar a tiempo”, explicó, subrayando el valor de contar con un equipo capacitado y en constante formación.
Asimismo, destacó la relación entre la actividad física —especialmente el entrenamiento de fuerza— y la salud cognitiva, señalando que “todo lo que implique movimiento y estimulación suma”.
Finalmente, Antuña invitó a la comunidad a sumarse a las actividades y a informarse a través de sus redes sociales, donde comparten contenidos y novedades del espacio. “Esto es un proceso, los resultados no son inmediatos, pero con el tiempo se notan”, concluyó.
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