miércoles 29 de abril de 2026 - Edición Nº414

Sociedad | 28 abr 2026

Día Mundial de la Voz/ ENTREVISTA

La licenciada Inés Etchelet destacó la importancia de cuidar la voz en la vida cotidiana

En el marco del Día de la Voz, la fonoaudióloga Inés Echelet participó del programa Gente de mi pueblo, donde dialogó con María Rosa Morete sobre la importancia del cuidado vocal, su vínculo con las emociones y las claves para prevenir afecciones.


Por: Nancy Gramigna

En el marco del Día Mundial de la Voz, la fonoaudióloga Inés Echelet fue invitada al programa Gente de mi pueblo, conducido por María Rosa Morete, para reflexionar sobre una herramienta cotidiana que muchas veces pasa desapercibida: la voz.

Desde el inicio, la profesional puso el foco en esa naturalidad con la que las personas utilizan su voz a diario. “Hablamos y la voz nos sale naturalmente y todo está fantástico. Quizás el problema empieza cuando nuestra voz nos empieza a presentar obstáculos”, explicó, en referencia a situaciones como la disfonía, que no solo dificultan el habla sino que también impactan emocionalmente. En ese sentido, señaló que la imposibilidad de comunicarse con normalidad genera frustración y obliga a tomar conciencia del rol central que cumple la voz en la vida cotidiana.

Sobre el origen del Día de la Voz, Echelet explicó que surge a partir de la iniciativa de profesionales de la salud —otorrinolaringólogos, fonoaudiólogos y especialistas— con el objetivo de promover la concientización antes de la aparición de patologías. En distintos centros de salud, comentó, se realizan evaluaciones y actividades orientadas al cuidado vocal.

Uno de los aspectos más destacados de la charla fue la singularidad de cada voz. “No hay una voz igual a otra. Puede haber parecidas, pero no hay una igual”, afirmó. Esta característica está determinada por el funcionamiento de las cuerdas vocales en conjunto con la respiración y los resonadores del cuerpo —los espacios de la cabeza—, que le otorgan a cada persona un timbre particular. “Eso hace que podamos reconocer a alguien sin verlo”, agregó, aludiendo a esa capacidad cotidiana de identificar a otros solo por su voz.

En esa línea, remarcó que la voz forma parte de la identidad y está profundamente atravesada por las emociones. “La voz nos delata”, sostuvo, y explicó que el estado de ánimo se manifiesta inevitablemente en la manera de hablar. Alegría, tristeza, entusiasmo o preocupación se filtran en el tono y la expresión vocal, muchas veces incluso sin que la persona lo advierta.

El vínculo entre voz y emoción también se evidencia en las primeras formas de comunicación. Al referirse al contacto con los bebés, Echelet describió cómo la voz se transforma de manera espontánea: se vuelve más suave, más afectiva, con una intención clara de generar conexión. Allí aparece la comunicación en su forma más primaria, donde incluso los sonidos del bebé son interpretados como respuestas cargadas de significado.

Con más de 30 años de trayectoria, la fonoaudióloga también hizo un recorrido por la evolución de su profesión. Recordó que en sus comienzos, especialmente en comunidades pequeñas, los profesionales eran pocos y abordaban todas las áreas. “Hoy Maipú tiene un montón de fonoaudiólogas”, destacó, señalando el crecimiento del campo y la tendencia a la especialización.

Actualmente, explicó, la fonoaudiología se organiza en cuatro grandes áreas: la voz, el lenguaje y la comunicación, la audiología —que incluye estudios y rehabilitación auditiva— y la deglución, vinculada a las dificultades para tragar en distintas etapas de la vida.

En relación con su experiencia clínica, señaló que quienes consultan por problemas vocales suelen hacerlo con preocupación. “La persona que llega con una disfonía llega con toda una angustia de que esto que me está pasando no me gusta”, expresó, subrayando la importancia del acompañamiento profesional.

En cuanto a los cuidados, destacó que la base de una buena voz es la respiración. “Para tener una buena voz tengo que tener un buen caudal de aire”, explicó. A partir de allí, enumeró una serie de recomendaciones concretas: evitar gritar —incluso en situaciones cotidianas como comunicarse de una vereda a otra—, ya que muchas veces ese esfuerzo genera molestias o lesiones; aprender técnicas de proyección vocal, como las que utilizan actores y locutores; y mantener hábitos saludables.

Entre ellos, remarcó la importancia de la hidratación constante, el reposo vocal —es decir, momentos del día en los que no se habla—, la actividad física y la necesidad de evitar el tabaco o ambientes con humo, que afectan directamente la garganta.

Finalmente, dejó una definición que sintetiza su mirada: “El objetivo de la voz no es hablar lindo, sino poder comunicarnos”. Y en esa línea, invitó a revalorizar este recurso cotidiano: “Cuidémosla mucho, porque cuando nos falta, a veces es difícil”.

La entrevista cerró en un tono de reconocimiento y cercanía, destacando su trayectoria y el vínculo construido con la comunidad a lo largo de los años, donde generaciones de vecinos han pasado por su consultorio. Echelet, por su parte, agradeció la invitación y valoró el espacio como una forma de reconocimiento a su labor profesional.

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