Por: Nancy Gramigna
Hablar de salud mental no siempre es fácil. Mucho menos cuando se trata de la propia historia. Sin embargo, cada vez son más las voces que se animan a compartir experiencias en primera persona, aportando una mirada necesaria sobre un tema que atraviesa a toda la sociedad.
En ese camino, Paloma Dipaolo decidió contar su proceso, marcado por años de padecimiento psíquico, una crisis profunda y un recorrido de reconstrucción que hoy la encuentra en otro lugar.
“Padecí muchos años y después derivó en una crisis muy fuerte. Pero hoy en día soy una persona feliz”, expresó.
EL PROCESO: MUCHO MÁS QUE UN DIAGNÓSTICO
Lejos de poner el foco en una etiqueta médica, Paloma destacó que lo más importante fue poder reconocer lo que le estaba pasando.
“El diagnóstico fue lo menor. Lo fundamental fue darme cuenta de que algo no estaba bien y que quería volver a ser feliz”, explicó.
Ese deseo fue el motor para iniciar un camino que no fue lineal ni inmediato. Durante años atravesó momentos difíciles, pero también fue construyendo herramientas para salir adelante.
“Había tenido momentos felices en mi vida y los quería recuperar. No quería seguir viviendo mal”, sostuvo.
LOS PILARES PARA SALIR ADELANTE
En su relato, aparecen con claridad los factores que hicieron posible ese cambio. No se trata de una única solución, sino de una red de apoyos.
“La terapia es importante, pero no es lo único”, remarcó.
Entre esos pilares, destacó:
El acompañamiento de su familia y amigas
La posibilidad de trabajar y sostener una rutina
El acceso a derechos vinculados a la salud mental y la discapacidad
Y, especialmente, el valor de la comunidad
“Poder trabajar es fundamental porque te inserta en la sociedad. Si no, quedás apartado”, explicó.
También puso en valor lo cotidiano: “Salir a pasear el perro tranquila, confiar en los vecinos… esas cosas te sostienen”.
EL ROL CLAVE DE LA COMUNIDAD
Para Paloma, uno de los aspectos más importantes en cualquier proceso de salud mental es el entorno.
“La comunidad es fundamental. No se puede abordar solo”, afirmó.
En ese sentido, resaltó las características de localidades como Maipú, donde todavía existen redes de cercanía: “No hay que perder esas costumbres, porque pueden salvar a muchas personas”.
APRENDER A ESCUCHAR
Otro punto clave que surgió de su experiencia es la importancia de la escucha.
“A veces lo mejor es escuchar, dar un mate y un abrazo, y no opinar”, señaló.
Y explicó que, en momentos de crisis, no siempre hay lugar para consejos o soluciones: “Cuando una persona está colapsada, no le da la cabeza para procesar eso”.
UN MENSAJE PARA QUIENES ESTÁN DEL OTRO LADO
Más allá de su historia personal, Paloma puso el foco en quienes hoy atraviesan situaciones similares.
“Se puede estar mejor”, afirmó.
Desde su experiencia, sostuvo que la posibilidad de una vida más estable y con bienestar no es un privilegio de unos pocos, sino un camino posible.
UN ESPACIO PARA SEGUIR HABLANDO
Actualmente, Paloma también comenzó a participar en un espacio dentro del programa radial Gente de mi Pueblo, donde continuará abordando estas temáticas desde su experiencia personal, con el objetivo de generar reflexión y acompañamiento en la comunidad.
Entre experiencias, aprendizajes y nuevas oportunidades, su testimonio invita a mirar la salud mental desde otro lugar: más cercano, más humano y, sobre todo, más acompañado.
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