jueves 17 de septiembre de 2026 - Edición Nº555

Salud | 17 sep 2026

Salud y alimentación

Delfina Fahey habló sobre alimentación, hábitos saludables y los cambios necesarios desde la infancia

16:52 |En una entrevista con Dani Mariano en La Mañana de la 30, la profesional abordó la importancia de una alimentación equilibrada y sostenible, el impacto de las redes sociales, el ayuno intermitente, la actividad física y la necesidad de revisar costumbres instaladas en las familias y las escuelas.


Por: Nancy Gramigna

La alimentación y los hábitos cotidianos fueron el eje de una extensa charla que Delfina Fahey mantuvo con Dani Mariano en La Mañana de la 30. Durante la entrevista, la profesional hizo hincapié en la necesidad de dejar de pensar la alimentación desde la prohibición y comenzar a construir hábitos que puedan sostenerse a lo largo del tiempo.

Fahey señaló que actualmente existe una gran cantidad de información sobre nutrición en redes sociales y que, en muchos casos, esto puede generar confusión, miedo u obsesión alrededor de determinados alimentos. Frente a ese escenario, destacó la importancia de consultar a profesionales matriculados y recurrir a fuentes confiables.

En ese sentido, planteó que una alimentación saludable no necesariamente implica eliminar determinados alimentos. Como ejemplo, explicó que comer pizza no debería pensarse desde una lógica de prohibición, sino teniendo en cuenta la frecuencia, las cantidades y el contexto general de la alimentación.

La profesional también cuestionó la idea de eliminar grupos completos de alimentos sin una razón concreta. Señaló que los hidratos de carbono, cereales y legumbres cumplen funciones importantes como fuente de energía para el organismo, especialmente en personas que realizan actividad física o practican deportes.

Cantidad, calidad y flexibilidad

Entre los conceptos centrales de la entrevista, Fahey destacó tres aspectos: cantidad, calidad y flexibilidad.

Según explicó, el objetivo no debería ser alcanzar una alimentación perfecta, sino encontrar una forma de comer que pueda mantenerse incluso durante períodos de estrés, dificultades personales, jornadas laborales extensas o situaciones sociales.

También se refirió a la relación entre alimentación y actividad física. Consideró que mantenerse en movimiento durante todo el día puede ser tan relevante como realizar una hora específica de ejercicio. Caminar, subir escaleras, andar en bicicleta, realizar tareas domésticas o trabajar en el jardín son algunas de las actividades cotidianas que contribuyen al movimiento general.

Redes sociales, imagen corporal y peso

Otro de los puntos abordados fue la influencia de las redes sociales sobre la percepción del cuerpo y la alimentación, especialmente entre adolescentes y jóvenes.

Fahey señaló que los modelos corporales que circulan en internet pueden generar expectativas poco realistas y que algo similar ocurre con determinados tratamientos estéticos o dermatológicos.

También habló sobre el índice de masa corporal (IMC), al que consideró una herramienta que puede aportar información, aunque con limitaciones. Explicó que, por ejemplo, una persona con mucha masa muscular puede presentar un IMC elevado sin que eso signifique necesariamente una elevada cantidad de grasa corporal.

Por ese motivo, planteó la importancia de considerar otros indicadores y el contexto general de cada persona, en lugar de establecer un peso determinado únicamente a partir de tablas de altura y peso.

Ayuno intermitente: no se trata solamente de contar horas

Durante la entrevista también se habló sobre el ayuno intermitente y la tendencia a extender cada vez más el período sin ingerir alimentos.

Fahey sostuvo que puede ser una herramienta útil para determinadas personas, pero consideró que períodos superiores a las 15 horas sin comer pueden resultar excesivos para algunos casos. Como alternativa, mencionó la posibilidad de adelantar la cena y organizar mejor los horarios de descanso.

Según explicó, el ayuno o una distribución más temprana de las comidas puede ser útil en determinadas situaciones, pero siempre debe contemplarse la respuesta individual. Si genera ansiedad o favorece episodios de ingesta compulsiva, deja de ser una estrategia conveniente.

También remarcó que la cantidad de horas de ayuno no es el único aspecto relevante. La calidad de la alimentación y el consumo energético total continúan siendo factores importantes.

En esa línea, cuestionó la idea de que ayunar durante muchas horas compensa una alimentación basada principalmente en productos ultraprocesados. Para la profesional, no tendría sentido concentrar las comidas en alimentos de baja calidad nutricional simplemente porque se respetó una determinada ventana de ayuno.

Una alimentación que también contempla la vida social

Fahey planteó que una alimentación equilibrada también debe poder convivir con cumpleaños, reuniones familiares, asados y otras situaciones sociales.

Mencionó que una persona puede comer pizza durante un fin de semana, participar de un cumpleaños o consumir una porción de torta sin considerar que por eso "arruinó" todo su esfuerzo. La clave, según explicó, está en retomar posteriormente los hábitos habituales.

También destacó la importancia de organizar las comidas con anticipación. Planificar un menú semanal y dejar preparados alimentos básicos, como huevos, arroz, lentejas o verduras, puede facilitar la elección de opciones caseras durante la semana.

En cuanto a las bebidas, remarcó que el agua debería ocupar un lugar central en la hidratación cotidiana y que las gaseosas no deberían convertirse en la bebida habitual.

La alimentación de los chicos y las costumbres escolares

Una parte importante de la charla estuvo dedicada a la alimentación durante la infancia.

Fahey cuestionó que el consumo de galletitas y otros productos envasados se haya convertido en una costumbre habitual en las escuelas y señaló que muchas veces las familias terminan reproduciendo esas elecciones porque es lo que llevan todos los demás chicos.

En ese sentido, planteó la necesidad de recuperar alimentos sencillos y poco procesados, como frutas, verduras, legumbres, carnes, huevos y lácteos, de acuerdo con las necesidades de cada persona.

También sostuvo que la actividad física y el movimiento cotidiano forman parte de la construcción de hábitos saludables desde edades tempranas.

Hacia el final de la entrevista, la conversación incorporó una situación planteada por una oyente con celiaquía, quien señaló las dificultades que puede atravesar al participar de cumpleaños y eventos donde no siempre existen opciones adaptadas.

Fahey consideró que este tipo de situaciones también forman parte de la dimensión social de la alimentación y que, cuando se invita a una persona con una condición alimentaria específica, debería contemplarse una alternativa adecuada.

Menos obsesión y más hábitos sostenibles

Otro de los temas tratados fue la exposición a determinadas sustancias presentes en productos de uso cotidiano. Fahey habló de los llamados disruptores endocrinos y mencionó, entre otros ejemplos, algunos productos de limpieza, cosméticos, pesticidas y recipientes plásticos.

En ese marco, propuso pequeñas modificaciones, como reemplazar recipientes plásticos deteriorados por otros materiales y evitar reutilizar reiteradamente botellas descartables. También recomendó utilizar recipientes de vidrio o cerámica para recalentar alimentos.

La profesional aclaró que cuestiones como la fertilidad o la pubertad precoz son fenómenos multifactoriales y que no pueden atribuirse a una única exposición o causa. En ese sentido, mencionó también otros factores vinculados al estilo de vida, el estrés, el descanso y la edad.

La entrevista terminó con una reflexión sobre la necesidad de revisar algunas costumbres instaladas socialmente y transmitir nuevos hábitos a las generaciones más jóvenes.

Entre las propuestas mencionadas aparecieron recuperar el contacto con la naturaleza, tener una huerta, utilizar más la bicicleta, reducir el tiempo frente a los teléfonos, incorporar a los chicos en las tareas del hogar, favorecer el consumo de agua y revisar qué alimentos se ofrecen tanto en los cumpleaños como en las escuelas.

Para Fahey, el objetivo no pasa por establecer una alimentación perfecta ni por prohibir determinados alimentos, sino por construir hábitos posibles de sostener y una relación más equilibrada con la comida, el movimiento y la vida cotidiana.

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