Por: Nancy Gramigna
Abel Bianchi sumó una nueva experiencia en el triatlón al completar el Ironman 70.3 de Buenos Aires, una competencia de resistencia que reúne tres disciplinas: natación, ciclismo y pedestrismo. El deportista finalizó el recorrido en seis horas y, a pesar de las dificultades que atravesó durante la prueba, destacó el resultado y la satisfacción de haber podido completar el desafío.
En una entrevista con Aldana y Mariano, en La Mañana de la 30, por LU30 Radio Maipú, Bianchi repasó su trayectoria deportiva, las particularidades de esta última competencia y los próximos objetivos que ya forman parte de su calendario.
El atleta explicó que comenzó a entrenar hace aproximadamente cuatro o cinco años. Antes de participar en su primera carrera de esta distancia, dedicó un año completo a la preparación, sin competir. Posteriormente, se incorporó al campeonato bonaerense de triatlón, inicialmente en la distancia sprint, que comprende 750 metros de natación, 20 kilómetros de ciclismo y cinco kilómetros de pedestrismo.
Desde entonces, fue sumando experiencia en distintas competencias, entre ellas un campeonato argentino, un campeonato completo y varias fechas de los campeonatos bonaerenses que se desarrollan en el sur de la provincia de Buenos Aires.
Una prueba que exige resistencia física y mental
Durante la entrevista, Bianchi explicó que Ironman es el nombre de una franquicia internacional de triatlón que organiza carreras en distintos lugares del mundo y cuenta con un sistema de clasificación y un campeonato mundial anual.
La distancia que viene realizando es la denominada 70.3, medida en millas, que comprende un total de 113 kilómetros: 1.900 metros de natación, 90 kilómetros de ciclismo y 21 kilómetros de pedestrismo.
Se trata de una exigencia que va mucho más allá de completar cada disciplina por separado. Según contó, los entrenamientos se realizan habitualmente de manera individual y, aunque en ocasiones se practican transiciones entre bicicleta y trote, no se reproduce la distancia completa durante la preparación.
Por eso, llegar al día de la competencia implica también un desafío mental. Bianchi recordó que, en sus primeras experiencias, aparecía la incertidumbre de saber si podría completar las tres disciplinas consecutivamente. Con el paso del tiempo y la experiencia acumulada, esa sensación fue cambiando, aunque cada carrera presenta sus propias dificultades.
La bicicleta, su punto fuerte
Consultado sobre cuál de las tres disciplinas disfruta más, Bianchi señaló que el ciclismo sigue siendo su especialidad y aquello que más lo apasiona. Por ese motivo, dedica especial atención a mejorar su rendimiento sobre la bicicleta.
En ese proceso, destacó el acompañamiento de Emilio Darce, a quien definió como un referente del ciclismo y agradeció por sus conocimientos y su colaboración para conseguir materiales y realizar mejoras en el equipamiento.
Para la competencia de Buenos Aires, ambos trabajaron en la geometría y la puesta a punto de la bicicleta. Según relató, los cambios le permitieron encontrar una posición más cómoda y mejorar la velocidad, y considera que todavía hay margen para seguir progresando.
Durante la charla también se abordó la importancia de la tecnología y del equipamiento en este tipo de pruebas. Bianchi explicó que las mejoras en las bicicletas, los trajes de neoprene y las zapatillas pueden influir considerablemente en el rendimiento. Como referencia, señaló que una bicicleta de alta gama puede costar entre 10.000 y 15.000 dólares.
Sin embargo, aclaró que busca encontrar una configuración acorde a sus posibilidades, aprovechando los recursos disponibles para mejorar sin perder de vista el conjunto de la preparación.
El pedestrismo, en cambio, representa la disciplina que más le cuesta. Aunque anteriormente corría como parte de su preparación para deportes como el básquet y el rugby, explicó que hacerlo como corredor requiere una técnica específica, además de prestar atención a la cadencia, la zancada y el impacto sobre el cuerpo.
El frío y las dificultades de la natación en Buenos Aires
Al referirse a la última competencia, Bianchi contó que originalmente tenía previsto participar en Paraguay, pero que, por cuestiones de tiempo y económicas, no pudo concretar ese viaje. Finalmente, decidió competir en Buenos Aires, una ciudad en la que había realizado su primera prueba de esta distancia.
Si bien valoró el circuito, señaló algunas situaciones organizativas que le generaron preocupación. Entre ellas, mencionó la presencia de personas que ingresaron al recorrido sin dorsales, una circunstancia que consideró peligrosa para quienes estaban compitiendo.
La jornada comenzó con una demora en la largada. La salida estaba prevista para las seis de la mañana, pero finalmente los competidores de su categoría comenzaron aproximadamente a las 6.45, luego de que los atletas de élite largaran media hora antes.
Bianchi relató que permanecieron esperando a orillas del agua durante más de una hora, desde que salieron del parque cerrado, con una temperatura ambiente cercana a los 10 grados. La espera, descalzos y con el traje de neoprene puesto, hizo que llegara al inicio de la prueba con mucho frío.
A esto se sumó la temperatura del agua. Según recordó, durante los días previos la organización había informado que se encontraba entre los 19 y los 20 grados, pero el día de la competencia no habían publicado una actualización. Además, la obligatoriedad del traje de neoprene les hizo pensar que las condiciones podían ser diferentes de las esperadas.
El ingreso al agua fue uno de los momentos más difíciles de la carrera. Bianchi describió una sensación de frío intenso que le dificultó respirar y coordinar los movimientos durante la primera vuelta de natación.
En ese tramo llegó a pensar que debía cambiar su actitud para poder continuar. Al salir del agua para completar la segunda vuelta, intentó dejar atrás esas sensaciones y concentrarse en la siguiente disciplina, el ciclismo, que es donde se siente más fuerte.
Según estimó, la dificultad inicial le hizo perder alrededor de 15 minutos respecto de los tiempos que suele registrar en natación.
Un gran rendimiento sobre la bicicleta
Una vez superada la etapa de natación, Bianchi pudo recuperar parte de las sensaciones y desarrollar una buena actuación en el ciclismo.
Completó los 90 kilómetros en dos horas y media, con un promedio de 36 kilómetros por hora, el mejor registro que había conseguido hasta el momento en esa distancia.
El recorrido incluía un sector de la autopista que iba desde la bajada del túnel del Bajo hasta la zona del estadio de River Plate, con tres vueltas al circuito.
El deportista contó que se sintió muy cómodo durante ese tramo y que incluso tenía la sensación de poder continuar pedaleando más kilómetros. Sin embargo, decidió regular el esfuerzo porque todavía debía afrontar los 21 kilómetros de pedestrismo, la disciplina que más le exige físicamente.
El esfuerzo final para completar los 21 kilómetros
Después de la transición entre la bicicleta y el trote, Bianchi comenzó la última parte de la prueba con buenas sensaciones. Durante las primeras vueltas pudo sostener el ritmo, pero a medida que avanzaron los kilómetros empezó a sentir el desgaste acumulado.
Explicó que los movimientos se fueron acortando y que tuvo que disminuir el ritmo para evitar una lesión. Durante ese tramo también recurrió a la hidratación, los geles, las sales y un suplemento de cafeína y electrolitos para intentar sostener el esfuerzo hasta el final.
La preparación previa también fue un factor importante. Bianchi señaló que había contado con apenas 12 semanas para ponerse a punto y que anteriormente había permanecido dos meses completamente parado.
Por eso, aunque en el momento de la carrera la exigencia le hizo cuestionarse algunas cosas, después pudo valorar lo conseguido. Finalmente, completó el Ironman 70.3 de Buenos Aires en seis horas, un resultado que consideró positivo dadas las circunstancias.
Jujuy, el próximo desafío
Lejos de detenerse después de esta competencia, Bianchi ya tiene la mirada puesta en un nuevo objetivo. El próximo 21 de febrero participará de una prueba de la franquicia Ironman en San Salvador de Jujuy.
El desafío tendrá una particularidad adicional: la altura, superior a los 1.000 metros sobre el nivel del mar, y las exigencias de la altimetría tanto en el ciclismo como en el pedestrismo.
El deportista explicó que no interrumpe sus entrenamientos durante el año, aunque modifica el volumen y las cargas de acuerdo con las características de cada carrera. Después de dos días de descanso tras la competencia de Buenos Aires, retomó la actividad.
Para preparar la próxima prueba cuenta con tiempo suficiente para ajustar el entrenamiento junto a su entrenador, Marcos López, del Team Pro de Mar del Plata, con la intención de llegar en mejores condiciones y afrontar el desafío con otra preparación.
Un equipo detrás de cada carrera
Bianchi también destacó que el rendimiento en este tipo de competencias no depende únicamente del entrenamiento individual, sino de un equipo de profesionales y personas que acompañan el proceso.
En ese sentido, mencionó a su médico de cabecera, Ricky Lorenzo; a Francisco San Martín, su nutricionista deportólogo; a Caro Piotrkowsky lo acompaña con acupuntura y masajes; y a Juan, el farmacéutico que lo ayuda con las vitaminas y los suplementos. También remarcó el trabajo de su entrenador, Marcos López.
Pero, por encima de todo, puso el acento en el apoyo familiar. Agradeció especialmente a su esposa, a sus hijos y a sus padres, quienes lo acompañan y hacen posible que pueda dedicar tiempo a entrenar y competir.
En Buenos Aires, además, vivió la experiencia de compartir la carrera con su familia. Recordó con emoción ver a sus hijos alentándolo durante el pedestrismo, levantándose temprano para acompañarlo en distintos sectores del circuito.
Para Bianchi, ese acompañamiento tiene un valor que va más allá de los tiempos y los resultados. Si bien la mejora deportiva sigue siendo uno de sus objetivos, compartir el camino con sus seres queridos, así como a toda la comunidad que le deja mensajes de afecto en cada publicación, un reconocimiento que refleja la importancia del acompañamiento de quienes siguen de cerca su recorrido deportivo, forma parte de lo que hace gratificante cada desafío.
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